Los libros “seleccionados” para obtener el Premio Planeta de Novela plantean inicialmente ciertos interrogantes. Suelen tener pretensión de best seller aunque no siempre ocurre esto. Por ello, suelen ser obras de autores consagrados en los que se juega tanto con la trayectoria del autor como con el contenido del libro.

En el caso de “La bestia”, del colectivo Carmen Mola, se dio, además otro ingrediente para hacer ganar notoriedad. En la entrega del galardón, se conoció que tres guionistas, Jorge Díaz, Antonio Mercero y Agustín Martínez, son los autores de estas las tres novelas que le dieron fama a través de la labor detectivesca de Elena Blanco. Y ellos que han compuesto esta novela.

vEl reto es superar la trampa de marketing de que tras el nombre de una mujer hay tres hombres y ponerse a valorar sólo la calidad del libro. 

Y la verdad es que se lee muy bien.

La realidad es que los ingredientes que escogieron para “La bestia” hacían difícil que no fuera adictiva: al rebufo de la pandemia del COVID, se pone como escenario central del libro a la peste que asoló Madrid en 1834; era el momento en que, tras el fallecimiento de Fernando VII, la pelea por el trono entre isabelinos y carlistas daba pie al comienzo de las guerras carlistas y en este contexto las sociedades secretas -de lucha por el poder aunque las vistieran de otros ingredientes ideológico- comenzaron a proliferar en el país, mezclando superchería, tradición y ritos. Y violencia, mucha violencia.

Todo ello cierto y cuyos elementos centrales están bien documentados para un libro como éste. Si alguien quisiera leer un libro excelente de historia del periodo, le recomiendo la “Historia administrativa de la regencia de  Maria Cristina”, de Alejandro Nieto, el gran historiador de la época.

A ello se le añade una serie de crímenes de niñas, un poco de droga y pasión y se le junta con una descarnada lucha de clases que impedía a la parte más pobre de la población cruzar las puertas de la ciudad o que hace de la prostitución y la mendicidad la forma de vida, mientras la nobleza y la burguesía hace una obscena exhibición de riqueza mientras curan su conciencia con la caridad. 

Todo lo cual sin el más mínimo respeto a los protagonistas, cuyo papel estelar es momentáneo y que, para los autores, no tiene el más mínimo valor si con ello se incorpora tensión a la trama. Una novela un tanto apocalíptica por la destrucción que rodea a Lucía y a Clara. Unos personajes, en fin, que cambian su rol en muchas ocasiones, pasando de ser malos a buenos y viceversa: algo que afecta al periodista, el falso párroco, la dueña del burdel, la noble, el policía, la actriz… 

Los autores han demostrado saber mantener perfectamente la tensión narrativa y generar escenas que bordean el horror y el género snufff. Cuentan bien cualesquiera clase de tortura y forma de crimen, dan una visión de la sociedad en el que la vida vale, como decía el cantor, menos que el orín de los caballos y en donde lo relevante es la supervivencia.

Madrid estaba muy mal (incluso peor que ahora). La vida pública estaba cubierta por la intolerancia, la desconfianza y el engaño. Precisamente por ello, el papel de los carbonarios, sociedad secreta importada de Francia e Italia, tienen adeptos de alta alcurnia. La ignorancia que recorre el país por doquier facilita que se recuperen ritos medievales. Y la omnipresente iglesia católica recorre las venas del país siendo el elemento vertebrador en un momento en el que España era un Estado fallido (por cierto, poco después de que se le diera carta de naturaleza como Estado único en la Constitución de Cádiz).

Previsiblemente, nos encontremos ante una nueva saga de novelas dado que el final queda un tanto abierto, una vez superada la trama central.

Novela

La bestia

Carmen Mola

Editorial Planeta (2021)

 

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